Series canceladas (por mí)


Es tanta la oferta televisiva de series que una de las principales decisiones que ha de tomarse es descartar cuáles vas a dejar de seguir. Porque resulta imposible dedicarle más tiempo del que ya no tienes y seguir alguna que no te engancha o te cansa o ha cambiado tanto desde que la empezaste que ha perdido hasta su esencia es tontería. 

La app TV Time, sin ir más lejos, establece un apartado para estadísticas. Desde que consigno ahí las que veo, me dice que he visto 3.692 episodios, que traducido en tiempo resulta que he pasado 3 meses, 20 días y 10 horas en verlas. Y aunque parece mucho, estoy en el puesto 133 de entre los que sigo en esta aplicación... Sólo anotando las series (de las 73 que supuestamente sigo) que me quedan por ver, tendría que pasarme 13 días y 20 horas para ponerme al día. Una locura.

GLOW, The Man in the High Castle, Better Call Saul, House of Cards, The Americans y, por supuesto, Game of Thrones, son las más inmediatas. Fargo o Vikings me dan bastante pereza, entre reseñas negativas de una y la reiteración de la otra, respectivamente. Dejo sin ver la temporada 3 de American Crime porque es la última y el tema de la discriminación racial en la población más rural norteamericana no me seduce. Algún día acabaré las dos últimas temporadas de Fringe y tal vez prosiga con Masters of sex, Happy Valley, Ray Donovan, Mozart in the Jungle o Transparent.

De los barcos que abandono, el que me da más pena por todo el tiempo invertido es The Walking Dead, que ya peca de ser siempre lo mismo y no ir a ninguna parte, vía muerta. Si además añadimos que ni con un villano como Negan han sabido darle un impulso nuevo, está abocada a dejarse toda la carne en el asador en el primer y último episodio de las temporadas, excesivamente largas y con excedente de paja para rellenar y secundarios por quitarse de en medio. Su spin off, Fear the Walking Dead, es más de lo mismo, aunque me cuesta desembarazarme del zombi del todo...

Lo que cada vez tengo más claro, junto con evitar los procedimentales (Blindspot el último), es que se acabaron las series que duran todo el curso. No sólo por los engorrosos parones vacacionales, sino por la tendencia desmesurada al giro argumental con tal de atraer al espectador. De sobra son conocidos casos como Anatomía de Grey, donde hasta han recurrido a accidentes aéreos. Culebrones, no, gracias, ni siquiera si contienen a Batman en potencia, como en Gotham.

The Blacklist me tuvo enganchado tres temporadas, pero la cuarta ya la he dejado, y el anuncio de una quinta no hace sino incidir en esa sensación de que al final qué más da que Red sea el padre de Liz. Algo similar pasa con Supergirl, entretenimiento para ratos muertos sin mucha más trascendencia, un poco como Lucifer. Con Arrow ni llegué a ponerme porque ya tenía dos o tres largas temporadas en curso y me superaba. Puede que recurra a ellas en ratos muertos que no cubren ni estas típicas series (normalmente con formato de comedia) que se ven en un periquete y en cápsulas dobles o triples sin que se experimente mayor sensación que haber dejado atrás ese rato muerto. Por si fuera poco, tienden a finales bastante polémicos, o malos directamente, como el de Dexter (que tenía menos capítulos, pero que se alargó en exceso) o el de The Good Wife

Adiós a historias abocadas a no tener fin como Once upon a time o Agents of S.H.I.E.L.D., adiós a series que tornan en bodrios como The Affair o American Horror Story, adiós a series sobrevaloradas como Orange is the new black o Homeland, adiós a series que dejan de interesarme, por distintos motivos, en definitiva, como Banshee, Bates Motel, Boardwalk empire, Chosen, Helix, into the Badlands, Sleepy Hollow, Modern Family, The Big Bang Theory, The Bridge, The Killing o The Strain.

... Qué bien sienta quitarte lastres de encima.

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