Glow. Temporada 1

(Netflix. 20 capítulos: 23/06/2017)
Contiene spoilers

El verano, televisivamente hablando, suele dejarnos huérfanos de entretenimiento. A no ser que tengas reservada alguna serie emitida durante el curso o que vayas retrasado con alguna otra, la oferta de la tele adelgaza hasta casi desaparecer. Un buen momento para experimentar con algún proyecto a ver si cuaja, o para proponernos algún entretenimiento sin mayores pretensiones.

Esto último es lo que nos ofrece Glow, que viene de los creadores de Orange is the new black, algo que se nota y mucho, sobre todo en ese reparto coral y ese cierto tono de comedia benigna sin estridencias ni filos y tirando a la sensiblería, aunque se trate de no incurrir en el abuso del clínex. 

Incluso aunque no seas muy seguidor de la lucha libre (por mi parte, olvidada desde aquellos remotos tiempos en que Telecinco nos amenizaba no sé si sábados o domingos o ambos con las peleas de Hulk Hogan y compañía), te puede entretener, más si eres chico que chica, que al principio las mallas y las vestimentas ochenteras te mantienen distraído. Incluso en el caso de las féminas, se puede apelar a un cierto feminismo, e interpretar el tema principal como la enconada lucha de la mujer por salir adelante en un mundo machista.

Quizá el 8,1 de IMDB y el 7,7 de Spoiler.TV sean notas demasiado abultadas, pero el caso es que para pasar el rato (y esta serie invita a ser devorada en un par de días a lo sumo: no te hace falta reposar nada y su poco más de media hora de duración es otro aliciente) es una propuesta aceptable.

De entre lo mejor, cabría destacar al trío protagonista. Empezando por la entusiasta Ruth Wilder - Zoya la Destructora (Alison Brie se da una vuelta de tuerca a sí misma tras Community o Mad Men y se merece sin duda protagonizar esta comedia), una mujer de mediana edad que ve cómo se caen a cachos sus sueños de ser una intérprete si no famosa, al menos conocida o que pueda vivir de lo que le entusiasma. Su punto más bajo llega en el primer episodio, en el que recae en una traición a su amiga Debbie, puesto que se acuesta por segunda vez con su marido.

Siguiendo por la cornuda, Debbie Eagan - Liberty Belle (la cara de Betty Gilpin cara me sonaba por ser una secundaria en American Gods, aunque al parecer se la recuerda más por Nurse Jackie), que con un bebé recién nacido tiene que afrontar los cuernos de su marido Mark y la pérdida en la misma jugada de su mejor amiga.

Y finalizando por Sam Sylvia (Marc Maron se marca un tanto con esta bicoca de personaje), el director de ese bizarro proyecto de lucha libre femenina en el que no termina de creer ni él mismo, un tipo tirando a casposo, tirando a legal, tirando a sincero, tirando a aprovechado, lejos de sus días de "esplendor" como director de películas de serie B.

De entre lo peor, a mí el protagonismo tan colectivo me echa para atrás, como me pasara con OITNB. Cada vez que las secundarias reciben más cuota de importancia que la de simple respaldo o búsqueda de mayor profundidad, estás a punto de decirte que no merece la pena dedicarle más tiempo.

Lo siento, pero a mí el buenismo de Carmen - Machu Pichu (Britney Young) no apela a mis buenos deseos para con ella y me da igual si supera o no su miedo escénico, pese a haber sido una de las que más ayuda a adentrarse en las peculiares leyes de la lucha libre; la dura entrenadora Cherry Bang - Junk Chain (Sydelle Noel) no me dice mucho salvo que el jeta de su marido Keith tiene algunos buenos destellos cómicos; la sexy y para nada cabeza hueca de Rhonda - Britannica (Kate Nash) le deja sin palabras a Sam cuando rompe con él porque su relación no llega a nada pero poco más...

Y así, una a una, a algunas les da simplemente para un comentario sobre todo por su papel en la lucha, como la desafiante (por momentos) Melanie (Jackie Tohn); la joven Justine Biagi (Britt Baron), que pasa de groupie de Sam a ni más ni menos que ser su hija; las abuelas Rosenblatt, que se divierten gastando bromas telefónica; Archie - Beirut (Sunita Mani, Mr. Robot) para explotar el tópico de terrorista árabe; Tammie pasa a ser "la reina de los subsidios" para así "denunciar" los abusos hacia las políticas sociales; Sheila - la loba, que será compañera de habitación de Ruth y veremos que ser loba no es un papel sino su forma de ser; Jenny Chei cuyo mejor momento es su apodo, Galleta de la fortuna; Reggie - Vicky la vikinga y creo que dichas están todas.

Queda por referir al productor de esta locura, el vivales de Bash (Chris Lowell), el típico niño bien, hijito mimado de una ricachona que dilapida su fortuna en coca, fiestas y proyectos extraños como Glow; y Mark (Rich Sommer, también visto en Mad Men), que parece un clon de Larry, el odioso marido de Piper en OITNB.

Algún que otro chiste se cuela, la ambientación de los 80 (y la música) está muy bien conseguida, si te va  la lucha libre la tienes que ver, si eres fan de OITNB es como la versión "freedom" de sus antecesoras, el acento ruso de Ruth y su perseverancia, así como la conexión que imprevistamente se establece con Sam, son buenos puntos a favor, y además es la típica historia donde el proyecto aglutinante suele salir mal y estar abocado al fracaso pero sale al menos adelante gracias al trabajo en equipo. Eso sí, no le veo más vuelo que una segunda o, estirando el chicle mucho, llegar a una tercera temporada.

Comentarios